Levantándome en la mañana solo pensaba que tan emocionante era este día, tal vez porque la fecha lo decía, o tal vez porque solo yo quería sentirme así... feliz.
Tengo la costumbre de ver por la ventana, entonces admiré una vez mas la belleza del mundo, ya era tarde para pensar en ti, así que de nuevo solo traje a mi mente algunos recuerdos.
Cerré mis ojos, y allí estabas... en una imagen viéndome fijamente a los ojos, con una expresión que al parecer solo me hacia preguntas, yo solo batía mi cabeza, haber si al abrirlos, no estabas ahí... la agite fuertemente y grite, abrí mis ojos y si, no estabas.
Sentí un fuerte alivio, a lo mejor ya no tenia que trepar una escalera para escapar de tu presencia. O a lo mejor correr sin descanso para no tener que sentir tus manos, ya estaba cansada de que al coger las flores se marchitaran instantáneamente. Ya estaba cansada de que al salir, el suelo mas fértil se hiciera estéril. Ya estaba cansada de que muchos de los que están conmigo tuvieran que coleccionar mis lagrimas. Ya estaba cansada de tener que ver mis sonrisas como un recuerdo y no como una realidad.
¿Acaso yo era una gota de agua que había caído en una tempestad y llegaba su hora de evaporarse?
No lo sé, entonces en medio de mi devenir momentáneo llegó un pajarito a mi ventana, él no se quitaba, estaba ahí, movía su cabecita como contemplando mi mirada.
Que lindo pajarito, dije. Y entonces intente agarrarlo, y el brincó. Lo intente de nuevo, y pasó al otro lado. Se quedó quieto de nuevo como insinuándome que en realidad no quería mis manos sobre él.
¿Será que también lo mataría si llegaba a tocarlo? eso tampoco lo sé, últimamente cualquier cosa en mis manos se puede destruir. Así que no toqué al pajarito, él seguía viéndome, y solo movía su cabecita...
De repente le hable y le dije: ¿Pajarito, porque no quieres que te toque? el pajarito solo movió su cabeza y por un instante de dos segundos cantó ¿qué me habrá dicho el pajarito?
Volví a pronunciar unas palabras y le dije: ¿Pajarito que se siente volar? y el solo giró su cabeza, movió un poco sus alas e intento picar mi dedo. No entendía porque el pajarito seguía ahí...
Sin embargo volví a preguntarle y dije: ¿Pajarito necesitas de mi? y el pajarito dio de nuevo un corto canto y emprendió su vuelo...
Ni él, ni nadie necesitaba de mi, de nuevo yo estaba sola esa mañana de Diciembre. Esta vez pensé en ti porque quería, no por un impulso de mi mente, me sentía mal, la mañana, el pajarito, la distancia, la fecha, los sucesos, era mucho, mucho para un día. Pero de alguna manera te sentía conmigo, ¿qué estarías pensando allí donde estabas?
Yo ya no quería arrebatarle a mi rostro una sonrisa mas por eso la deje fluir. Si, entre tantas cosas, tu me das alegría, cerré de nuevo mis ojos y recordé que tenia una cita con el pensamiento pero me invadió un sentimiento de impotencia que muy en el fondo solo me incitaba a... solo me incitaba a amarte mas.
Hice que mi mano derecha buscara a la izquierda, dicen que no es bueno que entre una y otra sepan sus movimientos, pero en este momento necesito compartir, no cohibir, por eso las deje en su encuentro. Derecha le dijo a Izquierda: Estas muy fría ¿quieres un poco de calor?, a lo que Izquierda le respondió: Gracias, yo aun resisto a la tentación, solo hazme compañía hoy no pronuncies palabra, no hagas promesas, no me lleves a donde no quiero ir. A Derecha la invadió un inmenso sentimiento de cólera y solo se retiro de Izquierda, dejándola sola de nuevo.
Izquierda cambió su semblante y se llenó de tristeza, de incertidumbre, pero peor aún de rencor, ella no había podido perdonar muchas cosas, y dijo: Yo solo le pedí que se ahorrara sus sueños de los que siempre despierto, Derecha no es mas que sufrimiento y aunque no se lo demuestre la quiero, pero no es lo que deseo.
Derecha en el lugar que estaba escuchó, y corrió a hablarle, pero Izquierda se negó. Solo no quería decir algo que pudiera destruir un corazón, ella prefería callar. Derecha le dijo: No importa, estoy dispuesta a escuchar lo que quieras. Izquierda fue sensata y respondió: A ti no te importan las palabras, ¿que mas da?, si van a salir por donde entran, y aunque no lo creas no te quiero herir, solo te quiero demostrar que has estado haciendo mal y porque me niego a seguir a tu lado. Derecha, tú y yo estamos lejos pero a la vez cerca, e igual así no caeré.
Derecha derramó una lagrima, una lagrima salió de esos ojos que siempre juraban no llorar, porque en su pasado ya mucho lo habían hecho y estaban cansados de demostrar sus verdaderos sentimientos, igual así tomo la mano de Izquierda y le hizo sentir esa lagrima. Izquierda se quedo atónita, y dijo: Derecha, es la primera lágrima que en tus ojos no se ve, no se siente sintética. ¿Que pasa Derecha?.
Y Derecha le respondió: Simplemente se esta yendo lo que quiero y por mi enorme estupidez, nunca pude ver que estaba cubierto con un traje, el que nunca dejó que tu sentimiento permanente y profundo me tocará el corazón, me siento triste y melancólica porque solo pocos tienen la oportunidad de amar, tu me la diste y estando cerca yo solo busque otros horizontes, y solo busque recordar y hacer de ti lo que había sido de mi... que gran error.
Izquierda estaba sorprendida y dejó rodar sus lágrimas... solo le dijo: Algún día entenderás que aunque estaremos juntas siempre, tendremos barreras por superar, nunca te faltará mi abrazo, nunca te faltarán mis palabras, nunca te faltará mi corazón... ese que un día contigo se marchó.
Derecha dio media vuelta y no quiso ver a Izquierda por horas.
1...
2...
3...
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5...
Izquierda, por favor acércate. Izquierda accedió... dime, que quieres. Derecha le dijo: Solo quiero agradecerte. Izquierda pregunto: ¿Agradecerme que?. Derecha le respondió: Agradecer que seas quien eres y que después de todo me ayudes a dejar el miedo, a sentir el amor, a sentir tranquilidad, a saber que estarás conmigo siempre, a entender que existe algo real. Izquierda torció la boca, alzó los ojos y le dijo: Ojalá algún día yo tenga la dicha de ver tus palabras convertidas en hechos, ojalá algún día tenga la dicha de sentirte mía no de que parezcas mía.
Derecha la besó, pero Izquierda se detuvo y solo dijo: Un millón de palabras no pueden hacer que vuelvas. Lo sé, porque lo he intentado. Tampoco un millón de lagrimas. Lo sé porque he llorado hasta no poder más.
Derecha le dijo: Hasta pronto, yo te esperaré en mi silencio, yo te veré en cada uno de mis sueños.
...Si fuésemos capaces de saber cuándo y dónde volveremos a encontrarnos de nuevo, nuestra despedida sería más tierna.
Nota: Derecha e Izquierda se volvieron a encontrar, pero jamás fueron las mismas de un comienzo.