Poquitas cosas como eso que se siente cuando él/la que quieres se te acerca a la cara, te susurra al oído y se despide con ese beso que no es beso pero que tampoco sabes como se llama... y entonces un mar de cosquillitas suben y bajan la marea del corazón, y como que se te duermen los pies y como que la vida se hace más livianita mientras estás ahí, y entonces te das cuenta que en el mundo no hace falta nada aunque no lo tengas todo, porque nadie te puede quitar lo que se cultiva en el alma, lo que recoges en su boca, y entonces el día ya no es gris, está un poquito nublado; y las cosas no fueron malas, solo no fueron tan buenas, y ves el mundo a través de los ojos de alguien más, lo sientes a través de sus manos suavecitas, y entonces las cenizas se juntan y vuelves a la vida, con lo poquito que te queda, con lo que puedes dar, con los restos que ahora te completan. Al final el amor te hace mar y al mismo tiempo el barquito que navega.
jueves, 13 de noviembre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
Tú vs. tú
Entonces despiertas un día y le das gracias a la vida por haberla embarrado tanto, porque al final estás ahí, sin penas, sin dolor, sin apegos, sin cómplices, sin amor de otro pero con amor por ti, y entonces eres tu propio cómplice, tu dolor de cabeza, tu reproche, tu soledad, eres tú, contigo, luchando por aceptarte un día más.
Y entonces los miedos desaparecen y la vida parece más liviana aunque te hagan creer que es más pesada si no tienes a quién contagiarle tu inconformidad con este mundo de mierda, pero recuerdas que lo único por lo que buscabas verlo por ahí, en cualquier lugar de esta ciudad, era para olvidarte de ti y ahora la única salida es encontrarte contigo, tomando un café, leyendo un libro que no te dice nada pero que te acompaña… y entonces pides el latte tibio de siempre y miras al horizonte esperando que algo pase, pero nada sucede, y te das cuenta que el mundo es así, solo o con alguien más, y que a veces en sus ojos no buscabas el futuro sino un presente menos puto, y que cogerle la mano no te daba seguridad, sino la satisfacción de no hundirte solo y te alegras de estar solo, porque al final él volverá a sonreír y tu seguirás recordándolo así…
viernes, 17 de octubre de 2014
Todavía no sabemos que fuimos
Nos acostumbraron a ponerle nombre a todo para hacerlo más “serio”, para apropiarnos de la vida de alguien más; a ser amigos, novios, esposos, pero nunca a no ser “nada”, a ser “algo”, a vivir y ya.
Verraca
crisis la que le entra a un par cuando no definen que son, aunque sean todo…
verraca incertidumbre la que te empieza a hacer temblar cuando no sabes si
está, aunque te esté abrazando la vida.
No
somos nada y ahí estamos, hablando desde que empieza el día hasta que se
esconde la última luz del cuarto, entregándonos los fines de semana,
poniéndonos nerviosos con cada conversación, y es que esa es la magia del “amor”,
disfrutarlo todo aunque mañana digamos que no vale la pena y sin embargo estemos
recordándolo con un trago y cantando a grito herido esa canción que bailamos juntos
la primera vez que salimos (y no vengan a negar que se acuerdan de esas cosas).
Aprendí
a quererlo así, lejos, de a poquitos, sin entregarlo todo porque qué miedo, con
sus ires y venires, con sus “hasta maañana
mcon sus "asta mañana rlo nque maest, aunque sean todo...ñana mi
amor” o con sus silencios eternos. Nunca me acostumbré a pensarlo con alguien
más -aunque la tuviera-, a besarle la boca con mesura, a no recostarme en su pecho
solo para no olvidar ese perfume jamás.
Nunca
supe con quién más discutir la situación del país, reírnos de los “enamorados
de la vida” y alegar de la falta de dinero que al final no importaba si nos
teníamos. Nunca supe donde refugiarme de tanto dolor, donde depositar tanta
alegría, donde ser, sin necesidad de parecer. Hoy
no sé nada y tampoco lo necesito; ni a él, ni a la certeza de que alguna vez
esto fue. Creo que ya se acabó, pero por si acaso, gracias por enseñarme a ser nada, por estar, por irte,
por no ponerle nombre a esto así nunca dejaremos de serlo.
Confúndeme...
Me gustan las personas que me confunden, sobre todo los hombres, esos que envían íconos por chat para no hablar, pero que dicen más de lo que deberían... esos que te ponen a tambalear el presente y a predecir futuros que puede que no existan.
Me gusta la gente capaz de darle la vuelta al mundo, al mío, por un segundito, esos que tienen la capacidad de retorcerme las ganas de decir "no", de hacerme sudar las manos, de coger el celular disimulando que estoy viendo la hora. Me gusta sorprenderme con gente que nunca va a ser mía, porque así es que se ven mejor, libres, solos, desacomodándole la vida a muchas, aunque yo esté entre esas tantas.
Me gustan así, porque no le ponen problema a nada, porque te quieren suya pero te comparten, con la vida, con tus sueños, con tus libertades y con otros también, con sus miedos de quedarse a tu lado y entonces se van, pero ya han hecho todo lo que tenían que hacer: devolverte la vida por un instante.
martes, 2 de septiembre de 2014
Me gusta que me quieras
Me gusta que me quieras así, a veces y siempre, gorda para el hombre promedio, demasiado libre para todos esos que ya me dejaron ir, me gusta que me quieras así, sin problema, sin tanta bobada, con citas para tomar café o para tener sexo hasta que se acabe Septiembre.
Me gusta que me quieras sin exigirme que cambie, dormilona, crespa, en pijama y en tacones, ocupada y llamándote todo el día sin nada que hacer, me gusta que me quieras y que me niegues cuando me quieres esconder, me gusta que me quieras insegura y segura cuando me gustas más que antes, confundida, con mi política de condiciones que nunca te pongo porque para qué, me gusta que me quieras y que me odies y que me olvides y que vuelvas a mí, me gusta que me quieras así porque al final no sé como más alguien podría quererme...
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