martes, 10 de febrero de 2015

Volveré a escribir


Quiero escribir pero no me salen las palabras
Hay gente que se lleva hasta eso…
Lo único con lo que te puedes defender, el verbo, los adjetivos, los susantivos
Necesito los pronombres, el tú… porque todavía te quiero
Y no es poquito.

Devuélveme las letras,
Mis libros,
Las notas de la nevera,
Los mensajes de voz,
No te quedes con nada mío, ni conmigo.

Déjame ir,
Sácame de aquí,
Hazme adiós con la mano y vete con alguien más,
Déjame claro que alguien más puede ir ahí al lado tuyo, reemplazando mi lugar
No me llames
No me mandes mensajes pidiendo perdón…

El único perdón que me curaría este dolor es que estuvieras conmigo,
Pero como no va a pasar, dime hasta pronto, que luego será hasta nunca
Difumínate entre tanta gente,
Hazte gris con la ciudad,
No seas más el turquesita de mi vida,
Un fundido a negro como en las películas… y ya está.


Pronto escribiré otro guión, te lo prometo, me lo juro.

miércoles, 28 de enero de 2015

¡No dejes de existir!


Entonces un día quienes te quieren te desconocen, y de paso tu también. Estás ahí creyendo ciegamente en alguien que ya no tiene tu confianza pero tú quieres creer que así es… Y metes las manos al fuego, pero ya te estás incendiando porque como dicen las mamás "en esta vida nunca terminas de conocer a las personas".

Un día terminas siendo esa de la que tanto te burlaste, con todas las fotos de perfil al lado de él, como si vos por sí sola no lo lograras, y te cortas el pelo como la vieja que se la pasa stalkeando y te vistes como no te gusta pero como él te ve linda, y se te olvidan tus hobbies y ahora todo se trata de sus partidos, conciertos y amigos los fines de semana. Y entonces sus amigos ahora son los tuyos y ya desapareciste, el muy te ganó. Te hizo tan suya que ya sin él no, y nosotros te vemos y ya no decimos nada porque para qué.

Y entonces un día terminan, cierras el ciclo para siempre después de verse y tener sexo para convencerte de que todo va a volver a funcionar, pero la verdad es que te das cuenta que ya no perteneces a ese lugar y es como si volvieras a nacer, más que por cómo te sientes porque ya no tienes amigos, no sabes que te gustaba hacer y no tienes idea que vas a comer los miércoles, porque ya no volverán a comer alitas a Hooters; y crees que la vida se te derrumba pero en realidad es una segunda oportunidad.

Te levantas un día y vas a pintarte el pelo (porque qué terapia para darnos la sensación de que todo cambió), te decides a volver a existir, a ser sola, luego con alguien y decides que nunca más te verás como la extensión de la vida de otros. Y vuelves a ver los días como te gustan, recuperas tus espacios y sonríes, libre, sin explicación, caminas despacio, te olvidas del celular, ya no hay encuentros que terminan en un "¿y con quién andabas?" y te das la oportunidad de dudar y todos te felicitamos por volver a existir contigo.

Todo esto me lo acabo de imaginar, porque todavía te estamos esperando… pero seremos a tu lado sin exigirte nada. Te entenderemos y alegaremos, pero te estaremos esperando, de eso puedes estar segura. Un día te vas a levantar y tendrás tantas historias para contar… te las aprenderás con fechas, nombres y actuaciones exactas, serás tan experta en el arte de haber comido mierda que cuando te vuelvas a sentir caminando por ahí huirás, pero con valentía. Para ese día amiga mía, seré feliz contigo y por ti.

Gracias por volver a existir.

viernes, 16 de enero de 2015

Necesito que me digas…



Necesito que me digas que me quieres
Necesito que me digas que me veo linda
Necesito que me digas que te gusta mi nuevo color de pelo
Necesito que me digas que deseas besarme
Necesito que me digas que pase la noche contigo
Necesito que me digas que esperas conmigo el bus
Necesito que me digas que te importo
Necesito que me digas que estaremos bien
Necesito que me digas que estaré bien
Necesito que me digas que seguiremos siendo
Necesito que me digas que nunca también es una declaración de siempre
Necesito que me digas que el siempre no siempre es verdad
Necesito que me digas que me necesitas
Necesito que me digas que no hay nadie como yo, o que si la hay no la quieres
Necesito que me digas que me darás tu mano cuando me de miedo pasar la avenida
Necesito que me digas que cocinarás si yo arreglo la casa
Necesito que me digas que sabes del amor
Necesito que me digas que conoces el perdón
Necesito que me digas que no debes decirme todo esto

Pero te necesito.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Este año aprendí

Este año aprendí que por más dolor que haya en el mundo, siempre hay corazones dispuestos. Que los amigos están aunque con el tiempo se difuminen entre tanta gente. Que la vida deja mucha muerte, pero que la muerte deja recuerdos y dolor con los que aprender a vivir no es imposible. Que no importa si el dolar sube o se firma el proceso de paz, porque despertar con una persona se convierte en el momento más importante del día.

Que la movilidad es una mierda, una mierda que me da tiempo para reorganizar mi vida mientras voy en el bus, que los mensajes de texto todavía me mueven el corazón y que todavía lloro cuando me da rabia, pero que se me pasa rápido. Este año aprendí que me gusta más la comida que los abdominales, y que alguien siempre te va a querer aunque no seas talla 6.

Que trabajar es esclavizante, que los sueldos son una mentira pero que los amigos que haces en una oficina a veces alivianan una vida que no es vida. Aprendí que todos los años se puede ser mejor, pero que si no se te da la gana de cambiar, no pasa nada.

Aprendí que amo a mis papás, que extraño a mis hermanos y que los abuelos unen familias. Que crecer a veces es dejar ir, que dejar ir es paz y que la paz no se compra, que la estupidez muta, que los sin sabores terminan teniendo sentido, que cagarla también es una virtud y que en 2015 será inevitable no hacerlo.

Ahora sé que resignarme no es una opción, que hay amores que te devuelven el aliento y días en los que quisieras estar muerto, pero aprendí también que vienen 365 días en los que voy a renegar, en los que voy a agradecer, en los que amaré ser yo... aprendí que soy tan predecible que seguramente diré lo mismo el próximo 31.

Un abrazo a todos, vivan, como quieran, con quién quieran, hagan lo que se les de la gana, que la vida es muy corta para andar preguntando tantas vainas que al final no van a responderse jamás, un abrazo y que la vida les sonría. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

El amor te hace mar y también barquito que navega


Poquitas cosas como eso que se siente cuando él/la que quieres se te acerca a la cara, te susurra al oído y se despide con ese beso que no es beso pero que tampoco sabes como se llama... y entonces un mar de cosquillitas suben y bajan la marea del corazón, y como que se te duermen los pies y como que la vida se hace más livianita mientras estás ahí, y entonces te das cuenta que en el mundo no hace falta nada aunque no lo tengas todo, porque nadie te puede quitar lo que se cultiva en el alma, lo que recoges en su boca, y entonces el día ya no es gris, está un poquito nublado; y las cosas no fueron malas, solo no fueron tan buenas, y ves el mundo a través de los ojos de alguien más, lo sientes a través de sus manos suavecitas, y entonces las cenizas se juntan y vuelves a la vida, con lo poquito que te queda, con lo que puedes dar, con los restos que ahora te completan. Al final el amor te hace mar y al mismo tiempo el barquito que navega. 

lunes, 20 de octubre de 2014

Tú vs. tú



Entonces despiertas un día y le das gracias a la vida por haberla embarrado tanto, porque al final estás ahí, sin penas, sin dolor, sin apegos, sin cómplices, sin amor de otro pero con amor por ti, y entonces eres tu propio cómplice, tu dolor de cabeza, tu reproche, tu soledad, eres tú, contigo, luchando por aceptarte un día más.

Y entonces los miedos desaparecen y la vida parece más liviana aunque te hagan creer que es más pesada si no tienes a quién contagiarle tu inconformidad con este mundo de mierda, pero recuerdas que lo único por lo que buscabas verlo por ahí, en cualquier lugar de esta ciudad, era para olvidarte de ti y ahora la única salida es encontrarte contigo, tomando un café, leyendo un libro que no te dice nada pero que te acompaña… y entonces pides el latte tibio de siempre y miras al horizonte esperando que algo pase, pero nada sucede, y te das cuenta que el mundo es así, solo o con alguien más, y que a veces en sus ojos no buscabas el futuro sino un presente menos puto, y que cogerle la mano no te daba seguridad, sino la satisfacción de no hundirte solo y te alegras de estar solo, porque al final él volverá a sonreír y tu seguirás recordándolo así…

viernes, 17 de octubre de 2014

Todavía no sabemos que fuimos



Nos acostumbraron a ponerle nombre a todo para hacerlo más “serio”, para apropiarnos de la vida de alguien más; a ser amigos, novios, esposos, pero nunca a no ser “nada”, a ser “algo”, a vivir y ya.

Verraca crisis la que le entra a un par cuando no definen que son, aunque sean todo… verraca incertidumbre la que te empieza a hacer temblar cuando no sabes si está, aunque te esté abrazando la vida.

No somos nada y ahí estamos, hablando desde que empieza el día hasta que se esconde la última luz del cuarto, entregándonos los fines de semana, poniéndonos nerviosos con cada conversación, y es que esa es la magia del “amor”, disfrutarlo todo aunque mañana digamos que no vale la pena y sin embargo estemos recordándolo con un trago y cantando a grito herido esa canción que bailamos juntos la primera vez que salimos (y no vengan a negar que se acuerdan de esas cosas).

Aprendí a quererlo así, lejos, de a poquitos, sin entregarlo todo porque qué miedo, con sus ires y venires, con sus “hasta maañana mcon sus "asta mañana rlo nque maest, aunque sean todo...ñana mi amor” o con sus silencios eternos. Nunca me acostumbré a pensarlo con alguien más -aunque la tuviera-, a besarle la boca con mesura, a no recostarme en su pecho solo para no olvidar ese perfume jamás.

Nunca supe con quién más discutir la situación del país, reírnos de los “enamorados de la vida” y alegar de la falta de dinero que al final no importaba si nos teníamos. Nunca supe donde refugiarme de tanto dolor, donde depositar tanta alegría, donde ser, sin necesidad de parecer. Hoy no sé nada y tampoco lo necesito; ni a él, ni a la certeza de que alguna vez esto fue. Creo que ya se acabó, pero por si acaso, gracias por enseñarme a ser nada, por estar, por irte, por no ponerle nombre a esto así nunca dejaremos de serlo.